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WATCHMEN: LOS VIGILANTES (** ½)

Por Diana González.

El cine ha visto la adaptación de obras de naturaleza gráfica, cuya categoría literaria no termina de ser discutida, pero que en su traslape a la pantalla grande han constituido verdaderos éxitos de público y taquilla, como lo han sido obviamente Sin City y 300, por cierto también dirigida por Zack Snyder.

Si bien la experiencia de esta última impactó a públicos de todo el orbe, el turno de Watchmen: Los Vigilantes (Watchmen), escrita y dibujada por los británicos Alan Moore y Dave Gibbons, respectivamente, no parece ser de la misma categoría.

Publicada en 12 tomos consecutivos a finales de los años 80, bajo la firma DC Comics y reimpresa un poco después en un único tomo, la obra adquirió el nivel de novela gráfica con éxito editorial impresionante, pero su versión cinematográfica por desgracia no posee la misma dimensión, pues se trata de un filme de público target.

Es decir, una cinta hecha para la pequeña o gran cofradía que conoce la novela, de modo que su adaptación resulta casi incomprensible para quien no la conozca, al menos durante más de la primera parte del metraje. 

Para empezar, la acción se desarrolla en 1985 en Estados Unidos, pero en un universo paralelo, pues este país está a punto de entrar en guerra nuclear con la Unión Soviética. En este escenario lleno de referencias cruzadas entre la historia norteamericana y la ficción -al punto que parece rompecabezas para especialistas-, se relata la vida de un grupo de superhéroes del pasado y del presente, y los hechos que rodean el misterioso asesinato de uno de ellos. 

El muerto es El Comediante (Jeffrey Dean Morgan), miembro de un escuadrón de superhéroes retirados, que entre sus lindezas tiene la antiheroicidad de ser machista misógino y violar de sus propias compañeras.

Sin embargo, su brutal asesinato ha impulsado al renegado Rorschach (Jackie Earle Haley en una intensa, brillante actuación) a iniciar una investigación que pondrá en peligro su vida y la de sus compañeros, al llevarlos a enfrentar sus propios problemas y a preguntarse si de verdad la sociedad merece el sacrificio de unos cuantos.

Y es que en Watchmen los superhéroes son gente corriente que no sólo forman parte natural de la sociedad, sino que han sido desacreditados por ella, amén de la persecución de que son objeto por parte de sus propios demonios personales. De hecho, todo ellos, con la notable excepción del Doctor Manhattan, se han lanzado a una lucha sin fin, para la cual ninguno posee poderes. 

Desde ese ángulo que humaniza y desglamoriza la figura arquetípica del héroe norteamericano, el público neófito podría irse compenetrando paulatinamente con uno o varios de los personajes, al punto de tener la paciencia suficiente para comprender el misterio netamente humano que esconden, o bien sólo pararse y salir de la sala, como me tocó atestiguar en la función a la que asistí.

Después de todo, y según ha dicho el propio Moore, Watchmen fue escrito para comprenderse después de varias lecturas, y en la adaptación a guión de David Hayter y Alex Tse dicha situación resulta exasperante. 

Ello sin olvidar que los personajes son perfectos desconocidos sin mayor arraigo popular, aunque alguno están basados en otros que tampoco figuran entre los más distinguibles, como el Capitán Átomo (Dr. Manhattan), La Pregunta (inspiración para Rorschach) y Blue Beetle (Búho Nocturno).

No siendo conocedora del cómic original, puedo al menos suponer que el trabajo de dirección de Snyder ha sido demasiado dependiente del relato gráfico, pues si hay algo que puede reprochársele como director, es condicionar la comprensión del filme al conocimiento previo de la historia en que se basa.

Pero además, de que no ha sabido sacar provecho de la complejidad de una propuesta argumental rica en ideas y personajes, que al no ser reorganizados para el cine, demandan una fidelidad difícil de generar voluntariamente (o de ver dos o tres veces la película).

Por otra parte, el trabajo de  fotografia, efectos especiales, diseño de arte y banda sonora de la cinta innegablemente son sofisticados e impresionantes, lo que la coloca en un buen nivel técnico (incluso menos impresionante que 300), pero jamás a la altura de adjetivos como innovadora, audaz y genial que se le han dado a la primera.

De hecho, en 1988 Watchmen se convirtió en la primera novela gráfica en ganar un Premio Hugo (para escritores de los géneros de ciencia ficción y fantasía), sin olvidar que es la única obra de su género que aparece en la lista de las 100 mejores novelas de lengua inglesa escritas de 1923 al presente, de la revista Time.

Quizá sólo por esos antecedentes sería bueno darle una oportunidad a esta película que tarda más de dos horas en explicarse (si es que alguna vez lo hace), en la que se plantea un Estados Unidos alterno, donde nada ni nadie es como parece y nunca queda del todo claro… “¿Quién vigila a Los Vigilantes?”.

(Watchmen; Reino Unido, E.U., 2009). Dirección: Zack Snyder. Guión: David Hayter, Alex Tse. Elenco: Malin Akerman, Billy Crudup, Patrick Wilson, Jackie Earle Haley, Carla Gugino. Género: Acción, Fantasía, Ciencia Ficción. Duración: 163 min.

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