El guionista y cineasta italiano Paolo Sorrentino recrea en vida a Giulio Andreotti, controversial figura política a la que sus compatriotas han llamado en diversos momentos y por distintas situaciones, “El jorobado”, “El papa negro”, “Belzebú” o, simplemente como a Julio César, “El Divo”.
Justo la condición “suprema”, obviamente opuesta a la humana, a la que alude este filme biográfico, en competencia con otros seis largometrajes de diversos países por el Cabrito de Oro del 5° FICM.
El filme, por desgracia, exige público experto en la historia del protagonista, quien ha ocupado la escena pública italiana desde mediados del siglo pasado hasta la fecha, y ha sido vinculado con actos de corrupción, asesinatos políticos, la mafia, el Vaticano, las logias masónicas y otros grupos de poder.
Magistralmente interpretado por Toni Servillo al estilo de un Nosferatu contemporáneo, formado sin embargo en la tradición propia de Maquiavelo, el personaje resultaría imperdonablemente localista, sino fuera por la universalidad de este siniestro símbolo humano.
La dirección, por otra parte, derrocha sofistificación en sus magistrales y efectistas planos-secuencia, con los que Sorrentino compone esta fulgurante y aguda radiografía del poder: “esa enfermedad para la que no se desea cura”, según frase adjudicada al propio Andreotti.
(Il Divo; Italia, 2008). Dirección: Paolo Sorrentino. Guión: Paolo Sorrentino. Elenco: Tonni Servillo, Anna Bonaiuto, Piera Degli Esposti. Género: /. Duración: / min.